Turismo sustentable, pero de verdad

CULTURA / MEDIOAMBIENTE / 29 noviembre, 2016

Hoy, cuando absolutamente todo es sustentable (hasta los colchones), es difícil tener en claro qué es el turismo sustentable.

Después de tres días viajando por lo que será el nuevo Parque Nacional Iberá, vi claramente de qué se trata. Allí, la fundación Conservation Land Trust cumplió con todos los pasos de un desarrollo sustentable, y lo hizo con la prolijidad de quien entiende los procesos. Primero inició un trabajo de recuperación del ambiente, con una planificación a mediano y largo plazo. A la vez, inició un vínculo con las comunidades locales: se les comunicó la idea de distintas maneras, se los contrató para las diferentes y múltiples tareas, y se les proporcionó formación. Cuando los turistas empezaron a llegar, todo estaba en marcha: el cuidado del medioambiente, la valoración de la cultura local y la posibilidad de que los pobladores interactuaran con los turistas a través del trabajo (guiadas, venta de artesanías, transporte, hospedaje, gastronomía), y que cobren por ello, claro.

Nelson Aguirre, de la Asociación de Artesanos de San Miguel

Nelson Aguirre, de la Asociación de Artesanos de San Miguel

Nelson Aguirre es el presidente de la Asociación de Artesanos de San Miguel, y es artesano. Nelson convirtió su casa en una especie de centro cultural por el que pasan los viajeros que vienen a San Miguel. Pero además, y por iniciativa de CLT, Nelson prepara viandas para los que van a pasar el día a los esteros. De hecho, nosotros le compramos la comida: riquísima, abundante, bien armada.

En Concepción del Yaguareté Corá, un pueblo de algo más de cinco mil habitantes con acceso al portal Carambola del futuro Parque Nacional, existe una Asociación de Guías que te llevan a los esteros. Además, allí se creó el Centro de Interpretación del Iberá y, por lo que nos contaban, el turismo le dio nueva vida a la comunidad.

Guías de Concepción

Guías de Concepción

Desde Concepción fuimos hasta la zona de Carmabola, donde conocimos a Roberto López, quien nos llevó a un paseo en su canoa. Primero la llevó él impulsándose con un botador, y luego nos tiró con su caballo; así es como Roberto y otros pobladores del interior de los esteros trasladan a sus familias. Al final, sin intermediarios le pagamos por su bellísima guiada.

Roberto López (izq.) y su padre

Roberto López (izq.) y su padre


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